martes, 16 de febrero de 2016

Vueltas y vueltas

Nástenka volvió a aparecer, fugazmente, por el rabillo de mi ojo derecho. Ella tiene restringida mi capacidad de encontrarla, pero es inútil esconder algo que está en todos lados.
Nástenka volvió a aparecer, y yo volví con ella.

Hay sonrisas en su boca y sus ojos, mas no pude ver sufrimientos; está descubriendo el mundo, dando placer a su mente inquieta, glotona de excitación y proezas inexplicables, de belleza en estado puro del ser humano.

Yo volví con ella, a sus rascacielos y sus desiertos que no le enseñé, y la amé en silencio, sin advertirla, de forma egoísta; la amé como siempre me reprochó y como siempre negué amarla. Llegado ese punto, entonces, le mentí, como siempre le había mentido a excepción de aquella vez cuando le dije que la amaba irrevocablemente.