No sabría decirlo con certeza, pues fue muy imprudente en términos de su reciente estupidez de juventud; pero probablemente lleve pensando en ella más de mil trescientos días consecutivos, condición que parece ser suficiente para mantenerlo fuera de toda supervivencia.
Ha pasado mucho tiempo, más de tres años, y antes de eso también esperó mucho, unos veintitantos. Comparando con cualquier efecto que le haya causado el resto del mundo que pudo conocer, creo que quizá sí fue amor a primera vista. Aquel o este Cid, en el fondo, sigue albergando sólo a un niño soñador en busca de un nombre.
Siempre me contaste
sobre luz líquida, pero sólo cuando lo escribiste pensé que te
estabas repitiendo; sin embargo un amor que te valiera la pena
debería haber leído, si es que la había, cual era la verdadera
repetición.