Ha pasado mucho tiempo, más de tres años, y antes de eso también esperó mucho, unos veintitantos. Comparando con cualquier efecto que le haya causado el resto del mundo que pudo conocer, creo que quizá sí fue amor a primera vista. Aquel o este Cid, en el fondo, sigue albergando sólo a un niño soñador en busca de un nombre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario