lunes, 30 de septiembre de 2013

Querer

En las rocas del día después
sigue golpeando a la puerta
huyendo sin mirarnos bajo el piso
en la veracidad de este desorden
maldecir es aceptar
quitaste de mis brazos
el regreso.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Los descansos son sólo preámbulos
pero una sonrisa tuya bastará para sanarme.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Por ir

Siéntate a ver el día
mira que gusto da, ver el rayo justo
donde empieza la avenida
donde empuñaste tu llamado
y los zapatos de tango
raídos en lo salvaje de tu mirada.
Descálzate en el aire...para ir.
No lleves ni papeles;
escríbenos en el aire sin luces
escapando a los artilugios;
hay tanta gloria allí, que al final
nadie tiene un sueño sin laureles.
Que tu cuerpo, al menos esté limpio...para ir.
Córrete hasta el espacio,
quiero que sepan hoy, qué color es
el que robé cuando dormías.
Ya, móntate en el rayo...para ir.

martes, 24 de septiembre de 2013

Lo Bueno

de necesitar es que uno puede prescindir de cuanto necesite, uno puede tomar aun hasta la última elección, dejar de respirar. Lo malo de amar es tan terrible como perder tal facultad, como quedarse mirando los árboles desde el banco aunque lo que mira sea el resumen de un documental de otra época, de otra vida.

Hace

Frío, me gustaría no sentirlo. Una vez caminamos en las profundidades de la sal y no tuvimos esta sensación, ¿será que ya no me debes nada?
Siempre serás un Klimt a colores invadiendo mis recuerdos más verdes; por favor, destrúyeme hoy, pero no me quites eso, no me hagas ver en en ti el desamor.

Tiemblo

Es la única sensación que reconozco en mis manos y mi corazón que galopa en un ataque de rabia. Tu abrazo, pálido y absoluto de piedad y conveniencia es la mayor decepción que un crédulo enamorado pudiera tener; como año nuevo brindando con mis abuelos y tu ella, mientras vos lo mismo con tu padre y mi él, ambos con las copas vacías y los años rotos.
Te amo.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Bagajes del despojado Cid I

La señorita N. le esparcía ahora escalofríos desde la nuca hacia su espalda, y aunque quería que estos le recordaran los estremecimientos de su alma al contacto con la piel del amor, solamente le retorcían el caminar socavando notablemente su andar y su ánimo. Sus ojos nunca terminaban por abrirse realmente, los recuerdos de su hogar eran constantes y la vigilia en el frío de cada noche mermaba sus energías cada vez más; alguna vez la tibia comida alimentaba su cuerpo y lograba recomponerse hasta quitarse las lagañas, caminar derecho hasta su próximo refugio u hogar pasajero para lamentarse.
No sufría simpatía por la propia compasión, la perspectiva de la realidad se le impuso fija a razón de desengaños e incapacidades. Preguntaba: ¿como un hombre sin piernas, o más, sin extremedad alguna, sin dientes, sin lengua ni mandíbula, sin nariz ni orejas, calvo y ciego no evoluciona en reptil o cangrejo para tomar aquello que le daría su felicidad al tenerlo frente a sí? ¡Al menos arrastraríalo él con el viento hasta su casa! Pero Cid tuvo antes manos, y brazos, y cabeza, mas no pudo abrazarse a su propia historia; ahora dormía, y tiritaba, y ya no tenía casa donde conducir al viento.


viernes, 20 de septiembre de 2013

El mundo de Dalí

Es destacable que mi conclusión sea exacta, precisa y clara, que mi elección sea ver el mar mientras te alejas del muelle a paso precioso, como si fueras a posarte en la ventana y viajes a Dalí deshaciendo para siempre la intersección entre la creación en la que los vivos de otro tiempo juegan a ser mortales y este mundo plano en que algunas almas hacemos malabares, algo por placer, algo por mostrar a los pobres, como si realmente su credulidad nos hiciera dignos y volviera injusta nuestra estadía en semejante lugar. Sí, fingimos ambición pero somos demasiado flojos y faltos de virtud para viajar a tu mundo, Nástenka.