Es la única sensación que reconozco en mis manos y mi corazón que galopa en un ataque de rabia. Tu abrazo, pálido y absoluto de piedad y conveniencia es la mayor decepción que un crédulo enamorado pudiera tener; como año nuevo brindando con mis abuelos y tu ella, mientras vos lo mismo con tu padre y mi él, ambos con las copas vacías y los años rotos.
Te amo.
Te amo.
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