Los sentimientos no los decide nadie. No decidimos ni amar, ni dejar de amar. Lo único que uno puede decidir es estar o no con la persona que ama. Y a veces, ni siquiera eso. Por eso duele.
En ese sentido estamos a merced de la vida. Lo peor que podemos hacer es luchar contra ella.
En ese sentido estamos a merced de la vida. Lo peor que podemos hacer es luchar contra ella.
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