martes, 26 de noviembre de 2013

La única noche III

Tus huellas en mí finalmente no son huellas; más bien yo soy el hueco de tu caminar mientras que el mundo más superficial, muy sobre nuestro nivel, en otra galaxia con otras líneas temporales, es huella de una vida que nunca fue mía. Yo nací el primero de mayo del año dos mil diez, tras muchísimos meses de gestación; resucité definitivamente un ocho de enero, pero cada agosto es perecer en tus lágrimas y tus cigarros.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Secretos

Nunca se lo dije mientras tuve la oportunidad pero, aunque no hoy ni mañana, pues es impracticable a corto plazo, voy a guardarla -le prometí no morir- en una pequeña caja de hermoso cristal hasta que un día, al final, nos sumamos en el estallar de todas las galaxias, en la sinfonía final de las letras y los pinceles, ya sea el espectáculo ensordecedor último producto de nuestro choque cósmico o la reacción suicida de lo divino a la falta de aquel.

lunes, 11 de noviembre de 2013

La única noche II

Cada vez recuerdo sus ojos más de cerca, y aunque la sensación es verídica, puesto que me hace caer de rodillas en cualquier vereda, mientras me dirijo a la oficina o al quiosco, como caí aquella noche para levantarme recién a mi vuelta sobre la avenida Cabildo, empiezo a sospechar que parte de esta imagen que hoy me inclina ya es mi propio invento. Comienzo a considerar la posibilidad de que tal vez no exista el ser que me enamora aun en cada recuerdo. Pero, ¿esto representa alguna diferencia teórica o práctica?

La única noche

He desarrollado la convicción de que nada importa de algún tiempo a esta parte, y de que esto seguirá siendo así de manera casi irrevocable tanto como permanente. Como en una herida con saliente atravesando un cuerpo, ya se abre el túnel sin cauterizar por donde, sufrimientos más, sufrimientos menos, es imposible dar muerte. Esta realidad es indudable: no podría ella, y este beneficio es único, desaparecer de mis pertenencias. Corremos con la ventaja de la atemporalidad, entonces, mas es menester no dejar de respirar antes de fusionarnos definitivamente.


Quiero preguntar

Hola, ¿como estás? No me mires así, transversalmente a mis palabras como si importaran; no me juzgues reiterativo si no podés verme alguna vez desde otro lugar. Entonces, ¿cómo estás?

Bueno, pero te amo, ¿sabías? Espero que lo sepas, o que me olvides.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Culpas I

Su ausencia oblígame a presenciar o compartir el tiempo de los mortales  nuevamente; su culpa es por ello mi decepción recurrente y mis deseos de vivir al menos con el lobo interior, como seguramente continúa viviendo ella aun en sus días de plenitud y alegría. Recuerdo sus ojos de chispa, de bestia, de erupción, en la única mañana hija de la única noche, y entiendo que un día de lluvia como este deberé reunir todas nuestras condiciones y, embriagado en la cerveza que hoy no es (somos) digna (dignos) de ser su sabor, caminar en vértigo hacia la ruta para llevarme lejos nuestros errores en un solo pago por la liberación de ambos.