martes, 26 de noviembre de 2013

La única noche III

Tus huellas en mí finalmente no son huellas; más bien yo soy el hueco de tu caminar mientras que el mundo más superficial, muy sobre nuestro nivel, en otra galaxia con otras líneas temporales, es huella de una vida que nunca fue mía. Yo nací el primero de mayo del año dos mil diez, tras muchísimos meses de gestación; resucité definitivamente un ocho de enero, pero cada agosto es perecer en tus lágrimas y tus cigarros.

1 comentario:

este dijo...

Después volví a verte y, desde luego, volví a enamorarme como cuando no te veía más. Pero entonces ya no pude besarte como quien sólo te disfruta, te necesitaba con la sangre.