Cada vez recuerdo sus ojos más de cerca, y aunque la sensación es verídica, puesto que me hace caer de rodillas en cualquier vereda, mientras me dirijo a la oficina o al quiosco, como caí aquella noche para levantarme recién a mi vuelta sobre la avenida Cabildo, empiezo a sospechar que parte de esta imagen que hoy me inclina ya es mi propio invento. Comienzo a considerar la posibilidad de que tal vez no exista el ser que me enamora aun en cada recuerdo. Pero, ¿esto representa alguna diferencia teórica o práctica?
1 comentario:
Bueno, ya volví a las comas mi amor. Es algo.
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