domingo, 29 de noviembre de 2015

Suerte

Tirado, quién sabe si boca arriba o boca abajo. Quizá de lado, aunque es improbable que alguien pueda afirmar si sobre el lado izquierdo o el derecho. ¿Es posible asegurar hasta dónde es tan simple su cuerpo?
Cubierto de polvo, viejo, o más bien color viejo. ¿Quién cuenta exactamente cuánto tiempo lleva ahí? ¿Quién puede relatar su última gloria?

Lanzado sobre las mesas y los suelos, en terrazas y salas de estar, en habitaciones húmedas de sexo y esquivando polen blanco de no dormir. Quizás la abuela lo hizo galopar sobre las piezas sueltas del rompecabezas cuando este aun no estaba armado o quizás el nieto lo hizo rasgar contra la vereda despareja para ganar o perder unos artículos de colección. ¿Cuántos billetes habrán cambiado de manos merced a sus caprichosos movimientos de contienda?

Cuánto de impiadoso tenés para tomarlo con polvo y todo y exigirle al cansado un trabajoso seis. Tal vez haya sido un bailarín para admirar en sus segundos de danza, gambeteador, hacedor de escaleras inverosímiles.
Y vos, siempre necesitando una generala.

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