sábado, 19 de noviembre de 2016

Volvés como siempre

Volvés,
volvés como quien se va,
remontas las marcas
indelebles
de no se qué parte de mi cuerpo,
de no se qué cuerpo.

A la capital
la plaza o la ruta
al bar descascarado
de los vasos vacíos.

Volvés
como quien viaja en avión
y dice
desde el otro lado del mar
que no se fue
que somos igual a algo que no podemos nombrar.

 

viernes, 18 de noviembre de 2016

Morir mientras me abrazas
para irme sin necesitar,
para no quedarme.

viernes, 11 de noviembre de 2016

Estoy esperando cada día
que vengas a mi casa
a darme pañuelos y abrazos.

jueves, 20 de octubre de 2016

Abrazos en Agosto

Descubrí que me gusta y acepto la realidad mucho menos de lo que antes creía. No sé si alguna vez te vas a enterar de esto, tanto puede ser que lo hagas mañana como que no lo hagas nunca como otros montones de letras que te llevaste. Y no hablo de versos inspirados porque, como algunas veces te comenté, estás hasta en la deformación de mi cursiva cuando escribo buenos días, sino en textos de súplica y amor como este.
Te decía, te digo, mi descubrimiento. Sé que vas a estar pensando lo poco novedoso de esta declaración con tus gestos de malas ganas característicos, con tu tono de no me aportás nada nuevo, pero es que no nos entendemos o me conozco tanto menos de lo que vos me conocés.
Mi espera se convirtió en un solo anhelo  a través de los días, de los años, de los kilómetros: el anhelo de tu abrazo. Cada necesidad se consumió en aquella sucesión de abrazos de los primeros días, pero no fueron menos urgentes los que hicimos en días posteriores. Y digo hicimos porque no nos dimos un abrazo inventado, no nos redujimos ni en el apretar las manos en el otro ni en respetar las fronteras de los cuerpos a un agarrar preestablecido. Por fin alguien me alcanzó una escafandra.
Existe a partir de ese momento una diferencia profundísima entre la realidad y mis ahogos: mi marchitar de estos años se concentró en necesitar tus brazos como el agua tanto que no pude ir más allá. Fundirme en tu te quiero y tu aceptación fue el mayor sueño que me permití acuñar y no pude hasta entonces ni hasta ahora dejar de lado ese momento. Pero entiendo que no sea suficiente, hay una vida humana, una vida de persona detrás del abrazo que inevitablemente termina más tarde o más temprano, al menos en su forma física.
Quizá me enamoré tanto de los caminos que aquella adolescente me enseñó (me inventó, jugando a que los entendía) que allá me quedé cuando se fue, curioseando horizontalmente. Y cuando ella y el tiempo continuaron, tal vez virando esos caminos hacia lugares algo más alejados de los cuentos ilustrados que de la sensatez, me fueron dejando en otra dimensión, esperando un tomarnos que ocupara el último segundo del universo. Bien, existió la necesidad de realidad tras abrazar, la necesidad de vivir juntos para enredarnos los pies durante las meriendas, pero no en la casa del árbol. Lo entiendo. Y sigo necesitando, mi fin, ajustar tu mentón sobre mi hombro y mis manos sobre tu cuerpo para que todos los materiales sean de oxígeno por el tiempo que dure tu oasis, sin la capacidad aun de soñar nada posterior.

Siempre que encuentre una miga voy a tomarla y dar un paso adelante, siempre que derrames una lágrima voy a tirar un poco del hilo rojo intergaláctico que une nuestros pulgares.

viernes, 14 de octubre de 2016

Tu Deuda

Te fuiste adeudando una verdad eterna
y ni para respirar
me dejaste
una escalera de caracol
una revista de ficción
un calzado de la exposición rural.

Me debés los brazos
tus manos en mi lente
la foto perdida
el onceavo verso.


miércoles, 3 de agosto de 2016

Basta que la señorita N. dé un paso fuera del camino para que mi espíritu quiera seguirla y mi ser humano se retuerza de dolor.
Sería siempre tan hermoso verla zigzaguear si no tuviera una eslinga entre su magia y mi corazón.


martes, 7 de junio de 2016

Mamushka

Nástenka volvió por asilo y, como una mariposa asustada, no se deja acariciar.
Nástenka volvió por asilo, y como una mariposa.
Nástenka volvió.
Nástenka.
N.

Siempre una sonrisa hasta la última sorpresa.



viernes, 3 de junio de 2016

Magia y Locura

                                                                Por Bárabara Torti

Tené cuidado, si seguís así te vas a caer.
Tené cuidado, que nunca nos bañamos en pintura
y nunca nos deslizamos por el comedor.

Tené cuidado con la noche
pero andá tranquila
que es allí donde habitan los demonios.

Tené cuidado con el día
que es ajeno a tu naturaleza
y develá al sol la locura en tus verdesismos.

Tené cuidado con los perfiles
con los filos
y las luces líquidas de las que bebés.

Camina divirtiéndote la acera
de la avenida telefónica,
zigzagueá mientras me hablás por vez primera.

Divertite mientras me esperás
que nunca te dejaría ir
y serás un ave con las puertas abiertas.

No me creas, pase lo que pase.
Torcé mi destino y golpeame
hasta que la sangre me transforme.

Que de esa sangre beba
para ya ser indefenso
para ya ser urgentemente inofensivo.

¡Precaución con las curvas y las contracuvas!
Los destinos, los caminos
Las remontadas, ¡y las cornisas!

Está bien que al fin sea solo.
Sólo yo quien llueva
Sólo uno, villano, que se ahogue.

¿Qué material flotante es ese,
que los enamorados creen que caminan?
¿Cuál es la verdad única?

Con tus alas en punta,
acero brillante de cuentos
volá lejos, intentándote.

No vas a conquistarte,
es menester que no lo logres,
dominarte es morirte.

Todavía sujetaba el hilo
fino invento a tus pies
cuando encontraste dónde dormir.

Fue involuntaria la piedad,
el terror de soltar el lazo
el abandono irremediable.

Mas cuánto polvo estarás levantando
girando ahora a toda fuerza
despedazando lugares con tu magia.

Tené cuidado
que los mortales no queremos que mueras.
Y volá para siempre.

lunes, 16 de mayo de 2016

Cuántas

y aún así todo es más fácil que hace un año.

Ahora sé que nada tengo y nada quiero más que mi subsuelo. Quedarme sin vida a esta hora no es desesperante, significa sólo la muerte otra vez, el vacío de un envase.


Mi envase, mi cáscara, uno más flotando en el universo de la desdicha; ¿cuántos debemos ser para concebir nuestra muerte no ya como única sino como parte de una muerte colectiva? ¿Cuántas veces la pena para asumir que solamente es otro punto para el equipo de los desgraciados? 

miércoles, 16 de marzo de 2016

Ya no plástico.
Porcelana, fría y cruel.

martes, 1 de marzo de 2016

No importa dónde estés, Plástico, no importa lo que hayas
hecho, no importa para qué, llamame cuando me necesites.


martes, 16 de febrero de 2016

Vueltas y vueltas

Nástenka volvió a aparecer, fugazmente, por el rabillo de mi ojo derecho. Ella tiene restringida mi capacidad de encontrarla, pero es inútil esconder algo que está en todos lados.
Nástenka volvió a aparecer, y yo volví con ella.

Hay sonrisas en su boca y sus ojos, mas no pude ver sufrimientos; está descubriendo el mundo, dando placer a su mente inquieta, glotona de excitación y proezas inexplicables, de belleza en estado puro del ser humano.

Yo volví con ella, a sus rascacielos y sus desiertos que no le enseñé, y la amé en silencio, sin advertirla, de forma egoísta; la amé como siempre me reprochó y como siempre negué amarla. Llegado ese punto, entonces, le mentí, como siempre le había mentido a excepción de aquella vez cuando le dije que la amaba irrevocablemente.