jueves, 3 de octubre de 2013

Mañanas

Desecho las mañanas, no es verdad lo que no olvidas. Sé amable, violento, cúlpame hasta que no te sangren las manos irónicamente; vive corriendo y envuélvete en mis sábanas cuando te agites, y toma mi piel cuando el frío te abrace hasta las uñas; acarrea con tus cabellos mis manos, haz llorar cada vez a mi alma en conmoción por tu maravilla.

Úsame, pero no los domingos.

No hay comentarios: