Desecho las mañanas, no es verdad lo que no olvidas. Sé amable, violento, cúlpame hasta que no te sangren las manos irónicamente; vive corriendo y envuélvete en mis sábanas cuando te agites, y toma mi piel cuando el frío te abrace hasta las uñas; acarrea con tus cabellos mis manos, haz llorar cada vez a mi alma en conmoción por tu maravilla.
Úsame, pero no los domingos.
Úsame, pero no los domingos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario