Tan lejos de casa y mis enfermedades, te recuerdo más claramente en las luces perdidas por la noche, desde la altura. Aquí todo es silencio, la ciudad descansa antes de soportar una nueva jornada en que cada uno deberá adjudicarse a sus menesteres corrientes. Es una ciudad como aquella pero, donde los pesares se susurran en otro idioma y el amor es aun para mí tan misterioso, significativamente reafirmo que ya te debo la vida.
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