Caminando iba, o voy, por entre barros que ni siquiera puedo describir despectivamente, cuando encontré un ratón parlante. Tenía colores, y me hablaba desde un mundo parecido a uno que creí recordar en mis memorias de juventud, contándome alegre y cálidamente que aun quedaban algunos otros ratones y algunos canarios magníficos por allí, y que se rumoreaba acerca de otras especies brillantes en territorios tras las colinas.
Canarios amarillos y rojos, ratones violetas parlantes; si acaso mi ratón cambiara de camino algún día, siempre le debería una sonrisa.
Canarios amarillos y rojos, ratones violetas parlantes; si acaso mi ratón cambiara de camino algún día, siempre le debería una sonrisa.
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