jueves, 24 de octubre de 2013

Y yo sigo con vos

Sabés, se hace difícil seguir anclado aquí.
Cada día, mi amanecer pensando en el viaje que nos uniría definitivamente, queriendo que las piedras en la plaza cambien a pájaros según su deseo en movimiento tan audaz como el nuestro para formar nuestro rompecabezas, donde ambos somos piezas de piezas. Cada vez que medito al respecto pierdo el miedo a que nuestro destino de beber café en parís, sentados en esos blancos sillones de cálido metal, deje de ser tal.
Sería tanto más fácil y egoísta abrazarte ahora, y yo sigo con vos.
  

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